Para quienes son oriundos, viven o han vivido en el noroeste de México, El Velorio de Los Mangos de Ángel Norzagaray, representará la viva imagen de las costumbres, idiosincrasia y estilo de vida de los tradicionales hombres y mujeres norteños del país.
Después de haber obtenido el tercer lugar en el Encuentro Estatal de Teatro y recorrer con su espectáculo gran parte de la geografía peninsular, llegaron al Teatro de la Ciudad para cerrar su última temporada un grupo de jóvenes que sin mucha pretensión lograron acaparan la atención de la gran mayoría.
Con un escepticismo enorme y pocas expectativas sobre una puesta en escena de alumnos de la Universidad Autónoma de Baja California Sur bajo la dirección Aletse Almada, profesora de teatro de la misma institución, llegamos muchos a ver el espectáculo.
El Velorio de los Mangos en su última función, se convirtió en una obra entrañable, que relata la historia de un hombre de rancho típico sudcaliforniano que es confundido con un estadounidense latino, el cual es velado por la familia equivocada debajo de un mango, desarrollándose toda la trama a partir de tan garrafal error
Lo bueno:
La mancuerna maravillosa que se hizo entre el guion, la dirección y la capacidad histriónica del 90% de los actores que desarrollaron su papel impecable, atrapando la atención del público durante el desarrollo de la historia.
Lo malo:
Mala dicción de algunos actores que hacia difícil entender lo que se hablaba en las butacas de arriba, algunos personajes (los encargados de la funeraria) fueron grises y sin matices.
Se llevaron la obra:
La madre del supuesto difunto, el actor que interpretaba a la mujer del MP, Hospital, etc., las borrachas mala copa y la pareja de mormones gays.
Superando las expectativas de muchos, esta obra de teatro local, arranco las risas y suspiros de una mayoría que se engancho desde el primer momento con una historia dinámica, fresca y contemporánea.
Después de haber asistido a ver José y su Túnica Multicolor con un teatro a un 20% de su capacidad, esta obra arrasó con cerca de un 90% de los lugares ocupados, demostrando que Teatro local no es sinónimo de mierda o mala calidad.
Calificación de La Puta teatrera: 8.5 - Consejo: Véanla, vale mucho la pena
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