Juanito, el hombre que representa todo aquello que la política es y no debería ser, después de su fallido camino por el PRD donde fue desconocido por aquellos hombres que le tendieron la mano cuando apenas se postulaba como candidato de Iztapalapa y mas aun, cuando lo amaban por haber ganado la delegación, es ahora el objeto del deseo en su nueva casa, el PRI.
Para muchos, su vida política había terminado después de aquellos falaces destellos de fama que dio gracias a su imagen, declaraciones, escándalos y cobertura de medios. Él, había ganado Iztapalapa, pero solo era el medio para la obtención de un fin (era muy popular), y Juanito no estaba precisamente en los planes futuros del partido para esa super poblada delegación. El zafarrancho fue grande y duro días, pero al final de juntas hasta con el mismo Marcelo Ebrad, que le prometió otros cargos en el gobierno, terminó por desistir y ceder la delegación a otra perredista.
Le dieron la bienvenida con bombo y platillo, cual estrella de película de ficheras que es galardonada con algún premio que entrega el pueblo, como si se tratase de Carmelita Salinas recibiendo la corona de reina de los albañiles o los voceadores en la Ciudad de México.
Con su entrada triunfal, el subestimado hombre de las incongruencias ha declarado con su media lengua, que él, Juanito, apoyara a Enrique Peña Nieto a la presidencia de la república con todo su capital político. Si, el terrible enemigo a vencer de López Obrador, en las próximas elecciones.
Rafael Acosta “Juanito”, quien ahora reniega de su mentor y creador, López Obrador, despotrica diciendo en su nuevo hogar: “Dios nos libre si AMLO llega a la presidencia”. Cuando antes se amaban incondicionalmente como lo hicieran en su momento Narciso Agundez y Marcos Covarrubias en B.C.S o Lucerito y Mijares.
Dice una frase trillada, pero con mucho de verdad: “El pueblo tiene los gobernantes que merece”. Partiendo de eso, ¿Que podríamos pensar del pueblo de Iztapalapa que voto por un analfabeto?
Cuánta razón tenía su lema de campaña que decía “todos somos Juanito”. Si, todos somos analfabetos, todos somos ambiciosos, todos somos poco leídos, todos somos ignorantes y todos tenemos un toque de bruto.
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