¿Qué pensarías o harías si tu hijo llega con un promedio de 3.0 en su boleta de la escuela? o ¿cómo reaccionarias si los futuros maestros que se encargaran de dar educación a tus hijos necesitan apenas un 3 para obtener una plaza en el magisterio? Esos, son los escalofriantes números que un recién egresado de la licenciatura en educación requiere para volverse el mentor de los hombres y mujeres del futuro de México.
Hace años se viene discutiendo una reforma al sector educativo en el país, que incluye tanto alumnos como profesores. De esto, todavía no hay nada claro, las prioridades se han resumido solamente en luchas de poder dentro del SNTE y su poderosa líder vitalicia, sin algún resultado palpable para el ciudadano común.
Hace apenas unos días hablábamos acerca del caso de Oaxaca, donde el director del Instituto de Educación Publica del estado, declaraba que los alumnos de su entidad llevaban alrededor de 20 años de retraso respecto a México. Retomando esto, si en lugares como Oaxaca están prácticamente en la prehistoria y los maestros del futuro solo necesitan un 3 para darle clases a ese tipo de pupilos ¿a dónde realmente vamos?
Si a esto le sumamos el escandalo destapado en la SEP donde supuestamente los 82 diferentes cuadernos “blindados” que son aplicados a normalistas en el país para la selección de maestros fueron robados el año pasado por personas del sindicato para ser vendidos entre los aspirantes y así asegurar su plaza. ¿Que nos espera? ¿Peña Nieto de presidente?, bueno suena descabellado, pero seguro pasara así.
A diferencia de los profesores, los alumnos con su prueba ENLACE pasan un control mucho más estricto, ya que para aprobar el famoso examen se necesita aproximadamente el 50 % de las respuestas correctas.
Por eso, cuando decía que Oaxaca vivía casi en la prehistoria no lo hacía de mala leche, sino con justa razón. ¿Que pueden creer de un estado que esta 20 años atrasado en comparación de un país que esta otros tantos años rezagado respecto al mundo?
Parece que México tiene la capacidad de viajar en el tiempo, porque estamos demostrando que si podemos volver al pasado.
Fuentes: La Jornada y La Jornada
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