La noticia que diera a conocer el Ayuntamiento de La Paz hace algunos días, envueltos por la magia y espíritu navideño, sobre la apertura de una “pista de hielo” temporal en la explanada de las instalaciones del gobierno municipal, se regó como pólvora en la ciudadanía que escuchaba con muchas expectativas lo que se vaticinaba un éxito en la administración de la priista Esthela Ponce.
Muchos dentro de su excitación, imaginaban a la misma alcaldesa de La Paz vestida como el oso de Coca Cola junto a policías preventivos caracterizados de Rodolfo el Reno bailando al ritmo de villancicos con una agilidad digna de Natalia Esperón en Agujetas de Color de Rosa. Pero nada sucedió así.
La Marcelo Ebrard sudcaliforniana, como la llamaron muchos, haciendo referencia al trabajo similar que viene implementado el Jefe de Gobierno del Distrito Federal con la pista de hielo mas grande del mundo, quiso sorprender a los paceños con algo que pudo ser y resulto siendo un rotundo fiasco. Ni Rosa Delia la reina de las incongruencias, en toda su administración nos regaló algo tan poco planeado y mal hecho como esto (mas bien nunca se arriesgó).
La pista, que tiene una superficie de apenas 400 metros cuadrados y la capacidad para soportar a 120 personas patinando simultáneamente, parece mas bien un batidillo de hielo donado por cientos de carritos de raspados.
El terreno, era totalmente disparejo, a diferencia del piso duro y firme que se necesita para moverse encima de lo que se conoce en otros sitios como “pista de hielo”, lo que hace imposible que alguien pueda patinar de manera fluida en un lugar con tales características. Además de que el grosor de la misma es tan pequeño, que para una persona promedio o con un poco de sobrepeso u obesidad, resultaría en el quebrantamiento del descongelada placa.

Al finalizar las activadas, después de la inauguración, varios hombres con palas trataban de emparejar la superficie amorfa de la pista que habían dejado los niños que por ahí transitaron. (en su primer día no aceptaron adultos por el irrisorio estado del hielo)
La manoseada pista de patinaje, parecía mas bien un simple amontonamiento de aguanieve sucia de una hielera que se dedica a mantener marisco fresco.
Esthela Ponce, por su parte, posó para la cámara con el público asistente a la inauguración del vergonzoso espacio, mientras el hielo hacia sus charcos afuera de la estructura por el notable descongelamiento.
Si su objetivo hubiera sido construir el raspado mas grande del mundo, seguro lo habrían logrado, pero como la finalidad era distinta, resultó ser solo un patético lugar de pésimo gusto.
¿Qué dice la prensa local al respecto? Nada, simplemente han callado
Lo Bueno: Te ríes a carcajadas de lo mal hecho que esta y te sirve como catarsis para olvidarte de tus pendientes.
Lo Malo: No sirve para patinar y solo lograrás mojarte las nalgas con hielo reciclado.
Lo Peor: que esto nos ha de haber costado una millonada
!Adelante con las imágenes! (citando a la intelectual de izquierda Laura Bozzo)

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