Como millones de mexicanos, Amnistía Internacional (AI) solicitó al presidente de la República que cumpla con la promesa de atender a las víctimas de la creciente violencia por la que atraviesa el país, misma que se ha incrementado desmesuradamente en los últimos cinco años.
Y es que el pasado 9 de diciembre, durante la ceremonia de entrega del Premio Nacional de Derechos Humanos, Felipe Calderón se comprometió efusivamente a actuar en temas como la atención a víctimas de la violencia, en el cumplimiento de las sentencias de la Corte Interamericana y la reforma del fuero militar.
Como muchas otras promesas, estas buenas intenciones expresadas durante tan importante ceremonia no fueron traducidas en hechos por parte del Jefe del Ejecutivo por lo que Amnistía Internacional hizo un llamado para que a la brevedad se reforme el Código Militar.
El director ejecutivo del organismo, Alberto Herrera, fue claro al afirmar que la propuesta del presidente es restringida por excluir las violaciones por desaparición forzada, violación sexual y tortura, por lo que se le sugiere ir más allá para que efectivamente contribuya a la defensa de los derechos humanos y no solo de manera parcial.
De esta manera, AI sustentó que sin excepción, todas las violaciones y abusos de derechos humanos cometidos por militares en México deben ser juzgados en tribunales civiles.
Por otra parte, el pasado 07 de julio Calderón firmó un acuerdo para implementar un mecanismo para la protección de defensores y defensoras en presencia de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Sin embargo, luchadores y activistas sociales como Julia Marichal (Distrito Federal), Norma Andrade (Ciudad Juárez, Chihuahua), Trinidad de la Cruz (Ostula, Michoacán), y Nepomuceno Moreno Núñez (Hermosillo, Sonora), fueron asesinados recientemente, en un periodo no mayor a quince días, y los crímenes siguen impunes, como otros cientos.
Ya se habla también de otras decenas de activistas que están literalmente “en la mira” por exhibir a policías, militares, gobernantes, o servidores públicos como responsables de amenazas, extorsiones, secuestros, desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales que ocurren en el marco de la guerra anticrimen del gobierno Federal.
La represión política generalizada que viven defensores de derechos humanos fue admitida por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) mediante un informe especial dado a conocer en junio de este año: “Las violaciones a los derechos (…) en perjuicio de defensores de derechos humanos, son cada vez más comunes y constantes”.
De acuerdo al Centro de Comunicación Social (Cencos) se tienen registrados más de 68 casos de agresiones contra defensores de derechos humanos en México en lo que va del año.
Es por ello la urgencia del organismo internacional de solicitar al presidente que a la brevedad concluya con el diseño de un mecanismo efectivo de protección a los activistas sociales, defensores de los derechos humanos y periodistas pues, evidentemente, dicho mecanismo no existe, o al menos no se ha instrumentado uno que funcione, como lo señala AI.
Finalmente Alberto Herrera destacó que en materia del cumplimiento de la sentencia de la Corte Interamericana se deben consumar las condenas y producir cambios estructurales para evitar nuevos abusos.
Es una vergüenza nacional que organismos como Amnistía Internacional tenga que venir a recordarle al presidente que debe cumplir con sus responsabilidades en materia de derechos humanos mediante ´recaditos´ como éste: “Por ello entendemos que el compromiso público asumido por usted supone un paso para la solución de los mismos, y le instamos a que a la brevedad se transforme en acciones”.
En contraste, durante la entrega de Premios Nacionales de Ciencias y Artes 2011, y después de recibir la misiva de AI, Calderón se confesó fanático de las canciones de protesta de Oscar Chávez “Yo, en aquel tiempo, era un furibundo opositor: antipresidente, antigobiernista. Con las canciones de Óscar me pasaba lo que con los artículos de Lorenzo: satisfacían mi espíritu”.
Por: Bibiana García Garza @BTheforce
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