El crecimiento exponencial de las zonas urbanas en Baja California Sur, en especial, La Paz y Los Cabos, ha venido a representar una mina de oro para muchas compañías que se dedican a la construcción de viviendas de interés social en el estado.
En un estudio liberado por la Organización Mundial de la Salud, llamado “Estrategia de la Vivienda Saludable”, hacen referencia a la importancia que tiene la casa donde se vive, para el buen desarrollo intelectual, la salud física y mental.
Tomando en cuenta que las personas pasan en promedio alrededor del 50% del tiempo en su casa, este lugar, se vuelve de suma importancia para la salud de sus habitantes, ya que por ejemplo: influye en la fácil recuperación de un enfermo, la salud psicológica y el buen rendimiento escolar de niños y adolescentes, la buena o mala relación de pareja, así como enfermedades físicas que pueden ser consecuencia del poco espacio donde se vive, como infecciones respiratorias y contaminaciones por ruido.
En Baja California Sur, hay una tendencia de las constructoras, a hacer casas, cada vez con menos metros cuadrados a un precio “accesible”, para personas que no puedan acceder a un financiamiento mayor por medio de un banco, o debido a la poca cantidad prestada por las hipotecarias del gobierno como INFONAVIT.
Múltiples desarrollos inmobiliarios que se llevan a cabo al sur de la ciudad por compañías de dicho ramo, están construyendo casas en serie, con moldes de acero, en donde solo se vierte el cemento combinado con arena, piedras y otros elementos, como si se tratara de una maquiladora de casas.
Aunque expertos califican esto como indigno, inhumano y enfermizo, las autoridades del estado y federales no han puesto el dedo en la llaga sobre las inmobiliarias, exigiéndoles estándares y medidas razonables que puedan ayudar a tener una mejor calidad de vida vida.
Hay familias de hasta cinco integrantes que viven en un espacio reducido de 50 metros cuadrados, volviéndose esto un calvario para los habitantes de estas construcciones por la falta de privacidad, incentivando este factor, la agresión y violencia por el reducido espacio.








