Desde que nació el internet en los años 80 como herramienta de comunicación de la milicia estadounidense, nunca se imaginó la magnitud de impacto que este tendría en el desarrollo contemporáneo de las naciones y de la libertad de expresión. Esta red ha sido testigo y participe de los eventos más trascendentes del mundo.
En países como Finlandia, donde las prioridades son otras y se ocupan de problemas y temas que los países en desarrollo como el nuestro se ocuparán dentro de 15 años (ejemplo: apagón analógico, en EEUU ya es una realidad y en México todavía se discute si será dentro de diez años o más) han implementado políticas sociales que permiten a la población el acercamiento con esta tecnología que se ha vuelto necesidad básica.
Partiendo de eso, un legislador perredista (Mauricio Alonso Toledo) ha propuesto en la cámara de diputados, una reforma que elevaría a rango de constitucional el uso de internet, como lo hizo también hace un par de años Finlandia.
Esto, obligaría al gobierno mexicano a proveer acceso a internet gratuito a todos los ciudadanos del país.
Pero, ¿está preparado el país para una medida de este calibre? La respuesta es simple: No.
-No, porque a nuestros gobernantes no les interesa pagar enormes cantidades de dinero en la infraestructura que necesitaría una decisión como esta y menos estarían dispuestos a sacrificar el presupuesto de miles de millones de pesos que gastarán en las próximas elecciones, por ejemplo.
-No, porque la red más grande de México, perteneciente a Telmex seria la peor perjudicada al ver mermados sus ingresos y esto se traduciría en grandes presiones al gobierno del país que toma decisiones con base a lo que los acaudalados piden.
Acaso ¿no hemos visto como los verdaderamente ricos de esta país se están peleando por quien vende que en el negocio de las telecomunicaciones? Ellos, más que nadie sabe lo redituable que es este negocio y alma de filántropos no tienen.
El tiempo dirá, si los chicos guapos de la cámara alta le darán carpetazo a la propuesta o continuaran con ella adelante. Mientras tanto, solo pedimos precios dignos a velocidades de conexión digna.
Como dato curioso, en Japón por 100 megas de velocidad pagan lo que nosotros pagamos por 2 Megas. ¿Qué tal?

