A pesar de que este año se propuso modificar la palabra “lucha” en la conmemoración del Día Internacional contra el VIH-Sida, para promover el “Día de la Respuesta ante el Sida”, la batalla en México continúa y sin tregua pues cada año aumenta el índice de personas infectadas y disminuyen los recursos para hacerle frente a la epidemia.
Las cifras del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi) indican que esta problemática de salud pública sigue esparciéndose a pesar de los esfuerzos que se han hecho a través de miles de campañas para promover la prevención y sobre todo el uso del preservativo, ya que la vía de transmisión más común sigue siendo la sexual.
Por desgracia, a casi treinta años del descubrimiento del virus, la “lucha” no parece haberse transformado en “repuesta” sino todo lo contrario, se ha marcado un retroceso.
Tan solo el año pasado se habían registrado 2 mil 907 nuevos casos, y para este año ya se cuentan a 0.3 personas infectadas con VIH por cada cien habitantes por lo que México ya es el país número 17 con más casos de Sida a nivel mundial.
La gran mayoría de los nuevos casos resultaron ser mujeres, a partir de relaciones heterosexuales y, si bien la tasa de mortandad en pacientes con VIH no ha incrementado considerablemente, sí el número de nuevos portadores del virus, mientras que los recursos económicos y humanos tanto para seguir promoviendo el uso del condón como para la detección y tratamiento de los seropositivos han ido decreciendo con el paso de los años.
Más ahora que se dejarán de percibir alrededor de 67 millones de dólares para la implementación de acciones de lucha contra el Sida del Fondo Mundial para la Lucha contra el Sida, Tuberculosis y Malaria (Fmstm) debido a que México, como economía emergente, forma parte del G-20.
Por otra parte, este año se redujo en un 30 por ciento el presupuesto para el próximo año destinado a la detección y tratamiento del VIH, y los medicamentos son hasta cuatro veces más costosos que en el resto del continente.
Para 2012, los diputados únicamente contemplaron 168 millones de pesos para el rubro, esto es, 67 millones de pesos menos que en 2010.
En este sentido es importante tomar en cuenta que en la actualidad existen 81 mil 133 pacientes en tratamiento, y que la mitad de ellos corresponden a la Secretaría de Salud, para lo que se invierten más de 300 mil pesos al año.
La situación es altamente preocupante pues mientras los medios son utilizados por el Gobierno Federal para promover de manera reiterativa y mórbida las proezas de la Policía Federal, el Ejército Mexicano, la Cámara de Diputados, el virus H1N1, o el eslogan “Vivir Mejor”, no transmiten campañas de planificación familiar, ni mucho menos de uso del preservativo, de prevención contra el VIH, de no discriminación hacia pacientes con Sida o de simple educación sexual general.
Inclusive podemos recordar el gasto inútil de 118 millones de pesos que ejerció recientemente Genaro García Luna en Televisa para la fracasada serie televisiva “El Equipo”, con la que pretendía mejorar la imagen de la Secretaría de Seguridad ante la opinión pública en el marco de la guerra contra el narcotráfico que desde hace cinco años se gesta y que, aunque no ha rendido resultados, sigue percibiendo millones de pesos del erario público que bien pudieran ser destinados a otras de las muchas prioridades a las que se enfrenta el país, como lo es el aumento de casos de Sida.
Ese mutismo de la Secretaría de Salud resulta comprensible al recordar que nos gobierna un partido de derecha, aliado siempre a los poderes fácticos de la Iglesia Católica, y por ende, hablar de sexo, Sida, condones, y homosexuales les resulta siempre incómodo porque se pervierten los ´valores´ que con tanto empeño han impuesto a la sociedad mexicana.
Esa doble moral es la que, por ejemplo, hace algunos años llevó a Benedicto XVI a asentar enérgicamente su postura anti-preservativo en África, uno de los países más azotados por el virus en el mundo.
En contraste, académicos del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM sostienen que es el sexo sin protección la principal causa de transmisión del VIH y proponen como alternativa modificar las conductas de la población acerca de las relaciones sexuales sin protección o las prácticas tempranas en adolescentes, además de disminuir los casos de discriminación, abuso, rechazo y segregación que sufren los enfermos.
Aunado a ello, el grado de dificultad de la lucha o “respuesta” se incrementa cuando hablamos de la deficiente atención médica que se ofrece en México a los portadores del virus, el desabasto en medicamentos y prestación del servicio de salud pública inadecuado.
Por: Bibiana García Garza @BTheforce


